lunes, mayo 13, 2013

Capriles y las pruebas de orina


Rafael Hernández Bolívar

Capriles dice: “Se robaron las elecciones”. Sin presentar pruebas de ninguna irregularidad que diga qué se alteró y cómo esa alteración modificó los resultados. Sólo acusaciones e insultos.

Afirma que los votos que él sacó son los que dice el CNE; pero, niega que los votos de Maduro sean los que dice ese mismo organismo. ¿Cómo sabe que esto es así? ¿Hay diferencias en la suma de las actas que tienen en su poder? Sería sencillísimo para él presentar estas actas como prueba ante el país. ¿Por qué no lo hace? Porque las evidencias pulverizarían su patraña.

Acumula actas de defunción para que el CNE diga si tales personas “votaron” el 14 de abril. Es decir, el punto de partida no es que Capriles tiene la información de que una persona fallecida “votó”. No. Se trata de que el CNE verifique si una persona fallecida aparece en el registro electoral; ver dónde le correspondería votar; verificar si votó; si lo hizo por Maduro y, por supuesto, determinar quién se hizo pasar por el difunto y cómo logró engañar a la captadora de huella, a los testigos (incluidos los de la MUD), a los funcionarios del CNE, militares, a los acompañantes y observadores internacionales, etc.

Adicionalmente, los muertos no son de una sola entidad federal. Estarían repartidos en todo el país. Para ponerlos a votar se requiere no sólo de la manipulación de las máquinas electorales sino de infinidad de personas reales que coloquen sus huellas en las captadoras y sus firmas en los cuadernos de votación.


Es decir, Capriles exige que el CNE investigue a partir de una hipótesis sin indicios, sólo sobre la base del capricho o el “pálpito” interesado de la MUD. Por esta vía, bien pudieron solicitar exámenes de orina para ver si había en los testigos rastros de somníferos que demostraran cómo habían sido dormidos y anulada su voluntad durante el proceso electoral.