martes, agosto 26, 2014

La Sra. Merkel abraza a Santiago


Por: Rafael Hernández Bolívar


Angela Merkel, convertida en jefe de la eurozona, acentúa sus exigencias de austeridad en los gobiernos de la región. Francia se ha comprometido en rebajar 50.000 millones de euros en gastos públicos para próximos dos años. España ya no tiene recortes que hacer ni la gente esta dispuesta a soportarlos.

Recién ha visitado a éste último país con el ánimo de darle apoyo al agresivo plan de recortes que implementa Mariano Rajoy. Pero ha querido vestir su visita de religiosidad y tradiciones. Juntos, Merkel y Rajoy, hicieron seis kilómetros del Camino de Santiago que recorren cada año miles de peregrinos venidos de todo el mundo.

Sin embargo, la gente que se encontraba en la Plaza del Obradoiro, turistas europeos y lugareños víctimas de los recortes en los programas sociales, recibieron a los Jefes de Estado con abucheos y consignas: “¡No más recortes!”, coreaban. La policía calló las protestas, causando las consabidas contusiones y magulladuras entre los manifestantes.

En Francia, el Presidente Hollande, enfrentó una crisis de gabinete. Sumándose a un tercio de la representación parlamentaria socialista, tres ministros manifestaron fuertes críticas a la política de recortes que, siguiendo las líneas de la Sra. Merckel, adelanta el gobierno francés. Lo sorprendente no es que la protesta se exprese en el propio gabinete, en este caso por parte de las víctimas predilectas de los recortes: Educación y Cultura. Lo inaudito es que quien manifiesta su acerada crítica al programa sea el funcionario que tradicionalmente viene haciendo de victimario: El Ministro de Economía, Arnaud Montebourg. Este ha dicho: “Francia es un país libre y no tiene vocación de alinearse con las obsesiones de la derecha alemana”. Hollande zanjó la crisis destituyendo al gabinete rebelde y nombrando uno nuevo más dispuesto a sacrificar al pueblo.

Y es que esto de los recortes no son medidas que puedan pasar inadvertidas para la gente. Al contrario, sus efectos se sienten en el congestionamiento de los hospitales, en el aumento del desempleo, en el desmejoramiento de los servicios públicos, en el deterioro de la educación, en el abandono de la investigación y de los programas culturales, etc. En Galicia las autoridades sanitarias decidieron no cubrir a los médicos de vacaciones. Consecuencias: Los pacientes congestionaron las emergencias. En Madrid fueron desmantelados los servicios de orientación psicológica. Tal medida mató dos pájaros de un tiro: Dejó en la calle a psicólogos y psicoterapeutas y dejó sin atención a personas que venían recibiendo este tipo de ayuda en la situación de tensión emocional y alto stress con que la crisis acentúa los conflictos psicológicos.

La última ocurrencia de la Hacienda española ha sido la de exigir a los inmigrantes que han retornado al país el pago de impuestos por las jubilaciones que reciben de los países donde trabajaron durante toda su vida. Adicionalmente les multan por los años no declarados y les cobran hasta un 20% por la moratoria en los pagos. Luis Caballero, uno de los inmigrantes afectados, expresa su frustración en estas palabras: “Me fui de España con una dictadura militar y he vuelto hoy con una dictadura política capaz de dar amnistía a los defraudadores y de multar a los que hemos traído el dinero dentro”.

Por eso, entre las consignas  que recibieron a los excelsos peregrinos de Santiago de Compostela destacó una: “¡Camino duro el que tienen que caminar los españoles!”. Más aún, fue celebrado el genial retrato del caricaturista Dávila del Faro de Vigo en el que un aterrorizado Santiago de Compostela soporta el abrazo estrangulador de la Canciller alemana. 

viernes, mayo 23, 2014

Misión Vivienda al revés


Por: Rafael Hernández Bolívar

En España se desarrolla una agresiva y sostenida Misión Vivienda. Así se desprende de los datos oficiales dados a conocer por el Banco Central de ese país. Sólo que diferente a la que conocemos los venezolanos. Allá tiene un enfoque y una dirección distintas. En lugar de entregarle viviendas al pueblo, se las quitan, sin contemplaciones. Lo que tienen en común ambas misiones es el incremento de las cifras. Tanto aquí como allá aumentan de un año a otro. Allá crece el número de casas arrebatadas a sus dueños, aquí aumenta cada año el volumen de nuevos propietarios de viviendas.
Acaban de publicar las últimas cifras. En relación al año anterior, un 11% fue el incremento del número de familias que perdieron sus casas en el 2013.  Exactamente 49.694. Más de la mitad (28.173) pierde sus viviendas a través de decisiones judiciales de desalojos y el resto lo hace por acuerdo con los bancos; esto es, mediante convenios en los cuales los expropiados entregan la vivienda como parte de pago de sus deudas y los montos remanentes mediante giros, cuotas de pagos asumidas por los deudores o embargos de otros bienes de los contratantes y fiadores.
Es decir, al día de hoy, a pesar de la inicial y los abonos hechos a lo largo de los años, deben más que cuando hicieron el contrato de compra. ¿La explicación? Los precios estaban inflados, los intereses y pagos de pólizas y seguros hacen irrisorias las amortizaciones a la deuda de capital y la valuación de la vivienda —post efecto explosión de la burbuja inmobiliaria sólo cubre una parte del monto adeudado. Así, pues, que ni siquiera queda la posibilidad de recoger los corotos y gritarles con justificada indignación: “¡Quédense con su vaina!”
El  poder judicial español, para estos casos, es muy eficiente. Posee leyes implacables y jueces diligentes, no sólo para autorizar el desalojo, sino también dispuestos a ordenar las gestiones expeditas que permitan ejecutarlo, rastrear cualquier bien que posea el deudor o su fiador, trátese de una modesta cuenta de ahorro, un vehículo propio o un corral de gallinas y realizar, de inmediato, los embargos correspondientes. Las casas son devueltas a los bancos para que engrosen la cifra de dos millones de viviendas no ocupadas que hay actualmente en España. Los suicidios y las familias destrozadas son efectos colaterales sin importancia para esa justicia. El caso de la Señora Amparo —45 años, ocupaba con su marido, tres hijos menores y dos nietos una humilde vivienda en un barrio de Madrid— quien desesperada e impotente ante la incapacidad para pagar una deuda de 900 euros, en septiembre de 2013, se suicidó al recibir la orden de desalojo es, para esa justicia, sólo una historia triste.
O, ante el caso de los fiadores que tienen que responder al pago con sus precarios bienes, apenas una palabra de conmiseración. Opción terrible desde el punto de vista humano: Padres o abuelos que hicieron de fiadores colocando sus propiedades como garantía para que hijos o nietos pudieran tener vivienda, hoy se van a la ruina junto a toda la familia. La pérdida de trabajos imposibilita cumplir con los pagos, los banqueros exigen, los jueces los complacen y emiten ordenes de desalojo y embargo, no hay ya donde dormir y hay que apañarse como se pueda. Más grave aún cuando estos fiadores, en su mayoría, suelen ser ancianos.
Si no fuese porque para estos jueces, abogados y poderosos españoles este es un problema exclusivamente crematístico, bien podríamos recomendarles que se regalaran la lectura de Reflexiones sobre la Ley de 10 de abril de 1843, escrita por Fermín Toro para atacar frontalmente dos vicios principales de ruinosas consecuencias: la libertad absoluta de la usura y los remates judiciales sin restricción alguna a favor de los acreedores. Tendrían mucho que aprender.
O, acaso, un ligero paseo por ese novedoso y profundo concepto de Estado social de justicia y de derecho que asume nuestra Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.
Pues lo que desde aquí vemos es que todo el aparato del Estado español está al servicio de los intereses del gran capital. De los mismos bancos que generaron la crisis y luego fueron los primeros en ser auxiliados. Los partidos políticos y sus dirigentes, al unísono, gestionando las decisiones y haciendo asimilable el desastre. Ni el movimiento de los indignados ni la movilización de los llamados ocupas han logrado frenar la ofensiva despiadada de desalojos.
En ese país como que hace falta una Revolución.

miércoles, mayo 07, 2014

Estos lodos vienen de aquellos polvos


Por: Rafael Hernández Bolívar

La película “Alma Llanera”, protagonizada por Antonio Aguilar, realizada en Venezuela en la década del sesenta, y el libro “El petróleo y nuestra sociedad” escrito por Rodolfo Quintero para la misma época, tienen la virtud de predecir con meridiana claridad los rasgos terribles de la delincuencia que sufrimos los venezolanos de hoy.

Coincidencialmente vi la película y leí el libro la semana pasada. La primera, aunque con muchas deficiencias –ambientación monótona, escenarios naturales pobres, actuación poco convincente-; tiene, no obstante, la virtud de plantear el impacto del petróleo en el medio rural venezolano: Abandono de la tierra, del trabajo de cría y siembra como generador de riquezas y, sobre todo, la presencia del petróleo como corruptor de los valores de honestidad, de esfuerzo y de constancia. Un personaje lo resume así: “La tierra es buena y provechosa hasta donde alcanza la raíz. Más allá sólo hay obscuridad y el reino de la maldad”.

Por su parte, en el libro mencionado, Rodolfo Quintero señala que se ha creado una nueva cultura: La cultura del petróleo y ésta ha trastocado para mal los modos y las costumbres asociadas al trabajo e impactado todos los estratos sociales. Le dedica un capítulo a lo que el llama personas de “mal vivir” y, llega a una conclusión aterradora: La cultura del petróleo ha creado un nuevo delincuente cuya motivación primaria no es la necesidad sino el afán de lujo, las ansias de poder y la crueldad. Tales características tienden a acentuarse y, al combinarse con las drogas y las redes de corrupción y poder, nos depararán en el futuro una delincuencia despiadada, incontrolable y sin resortes morales en la sociedad que le pongan freno.

Cincuenta años después sufrimos las consecuencias de una sociedad y unos gobiernos que no tomaron en su momento las medidas que pudieron habernos traído a otra situación. Peor aún, los mismos dirigentes o sus discípulos, son quienes hoy se escandalizan por la delincuencia que ellos crearon por comisión o por omisión.

miércoles, abril 23, 2014

El predecible Vargas Llosa


Por: Rafael Hernández Bolívar

No se necesita ser zahorí  para descubrir pensamientos e intenciones que permitan predecir el comportamiento político de Mario Pedro Vargas Llosa. Desde el momento en que este demócrata, súbdito del Rey Juan Carlos de España, anunció su viaje a Venezuela, sabíamos a qué venía e, incluso, -palabras más, palabras menos-, los venezolanos de la oposición y quienes apoyamos a este gobierno bolivariano y revolucionario, sabíamos lo que iba a decir.

Bastaba con ver leer las declaraciones, los ataques y los informes que altos personeros del gobierno norteamericano se han dedicado a propalar interesadamente sobre nuestro país. Pues precisamente eso es lo que ha dicho.

Veamos sólo un ejemplo: John Kerry dijo que la economía venezolana esta mal y se precipita a una crisis mayor, que el gobierno hace un uso despiadado de la fuerza para reprimir a ciudadanos pacíficos, que los países latinoamericanos no tienen un papel activo para ayudar a resolver la situación, amenaza con invocar la Carta Democrática de la OEA y descalifica el diálogo impulsado por el gobierno nacional, pronunciándose por la necesidad de un “auténtico” diálogo.

Vargas Llosa, con sus palabras, dice: La economía venezolana es un desastre, el gobierno es autoritario y represor, las democracias latinoamericanas hacen una neutralidad cómplice y “no han intervenido como debieron haberlo hecho, de una manera resuelta y decidida” y se muestra escéptico sobre el diálogo nacional que con tanto éxito ha convocado el Presidente Nicolás Maduro.

Siempre me ha sonado mal la expresión “operador político”; pues, parece que desnaturaliza la política en lo que tiene de noble: La trasparencia del combate y la confrontación abierta de las ideas. Asocio a estos operadores con la mentira, la maniobra, los escarceos ensayados y las poses de efecto. No sólo cuando se despliega en conciliábulos y en intercambios en voz baja sino también cuando, formando parte de la estrategia que deciden otros, los operadores hacen su papel ante los ojos de todos. ¡Qué triste papel este de Vargas Llosa!

miércoles, abril 09, 2014

¿Mediar qué?


Por: Rafael Hernández Bolívar

¿Es necesaria la mediación de un tercero para resolver la tensión que hemos vivido los venezolanos producto de la conducta descaradamente delictiva que, en determinadas zonas de algunas ciudades del país, han desplegado algunos grupos políticos minoritarios y violentos?

De las acepciones que tiene el diccionario de la RAE para definir el verbo mediar, hay dos que parecen expresar la visión que se tiene sobre el asunto: “Interponerse entre dos o más que riñen o contienden, procurando reconciliarlos y unirlos en amistad” y “Tomar un término medio entre dos extremos.”  De lo que derivan, por lo menos, cuatro cuestiones importantes: ¿En qué consiste el conflicto? ¿Quiénes son las partes del conflicto? ¿Por qué es necesario un mediador? ¿Qué cualidades debe tener el mediador?

Centrémonos en la primera cuestión, sin detenernos ni en la mediación ni en el sujeto mediador, -los candidatos postulados poseen la peculiaridad que, con sus primeras palabras,  toman partido abiertamente por los victimarios, por los violentos. Sirva como ejemplo la jerarquía eclesiástica que de entrada censura al gobierno, al tiempo que no hace la menor recriminación al comportamiento criminal de los vándalos, recordándonos, por lo demás, que su vocación conspiradora de abril de 2002 sigue intacta y no aprendió lección alguna de aquellos hechos lamentables.

No es necesaria mediación alguna. Aquí no hay dos partes en conflicto. Lo que tenemos son grupos que no reconocen al Estado. No es posible un espacio de negociación entre quienes actúan en contra de la ley y quien tiene la obligación de hacerla cumplir. Las leyes no tienen otras opciones que su cumplimiento o su derogación por las vías previstas en la Constitución. Y las autoridades no tienen otra opción que hacerlas cumplir y aplicar a los infractores las sanciones previstas.

Otra cosa es favorecer el encuentro de los sectores democráticos para discutir los problemas del país y llegar a programas mínimos de trabajo común, cuestión que hace con acierto el gobierno bolivariano a través del Diálogo Nacional de Paz.

viernes, marzo 28, 2014

¿Cómo se entiende esto?


Por: Rafael Hernández Bolívar

La Almiranta en Jefe, Carmen Meléndez, Ministra del Poder Popular para la Defensa, dijo la semana pasada que, víctimas de disparos generados por las situaciones vandálicas que azotaron el país, habían sido muertos cuatro guardias nacionales y heridos más de setenta. El número aumentó el fin de semana con la muerte de un sargento en Mérida.  Ha dicho “No somos represores. Nos duelen las bajas, pero seguiremos adelante”. El comandante general de la Guardia Nacional Bolivariana, Justo Noguera Pietro, dijo: “Los periodistas no pueden ser detenidos”.

Si, por una parte, los Guardias Nacionales están armados “hasta los dientes” y, por otra, los “pacíficos” ciudadanos promotores de guarimbas carecen de armas y de intención de causar daño, ¿por qué los muertos y la mayoría de heridos de bala pertenecen al primer grupo y no al segundo? ¿Es que se disparan a sí mismos? ¿Es que los guarimberos son ágiles esquivadores  de balas?  ¿Tienen siete vidas?

¿No será, más exacto, decir que la Guardia Nacional, no dispara, y que sacrifica sus propios hombres para cumplir con el sagrado deber de respetar la vida y los demás derechos humanos de los manifestantes? Han soportado, estoicamente, insultos, todo tipo de objetos arrojadizos, sustancias fétidas y nauseabundas, etc. Sin embargo, son presentados por la “gran prensa” como despiadados represores y torturadores.

Es la hora de que cada venezolano entienda lo que está a la vista de todos: No se trata de protestas. Se trata de un frontal y descarado intento de acabar con la democracia venezolana e imponer un régimen a imagen y semejanza de los intereses del imperialismo.


Hay que llamar las cosas por su nombre. Un periodista no puede ser detenido por ejercer su profesión. Tampoco un médico por curar a enfermos o un albañil por pegar bloques. Pero un periodista que arroja maceteros a policías es un delincuente como lo es también un albañil que utiliza los ladrillos no para construir casas sino para arrojárselos a la cabeza de los guardias nacionales.

martes, febrero 25, 2014

Oscar Arias, un personaje deleznable


Por Rafael Hernández Bolívar

Forma parte del grupo de rastacueros a disposición del imperio. Junto a los Vargas Llosa, Aznar, Toledo, Uribe, etc. Tiene papel asignado que representa de manera fiel, cada vez que los intereses de sus amos lo requieran. Y hace su entrada cuando la trama pide la actuación de un personaje de sus características.
Un consumado actor
Activos grupos de derecha repartidos por el mundo preparan el escenario. El 18/02/2014 la Red Latinoamericana y del Caribe para la Democracia (RedLad) solicita a la OEA una Misión de Buenos Oficios, presidida por Oscar Arias, para detener la “violación de derechos humanos en Venezuela”. “Intelectuales”, “artistas” y la fracción más recalcitrante de la oposición venezolana e internacional se suman, de inmediato, a la petición.
Entonces, emerge desde los bastidores. El propuesto Presidente de la Misión expresa que se siente honrado por la iniciativa y, agrega el muy ladino: “Cualquier latinoamericano que pueda ayudar a devolverle la calma al pueblo venezolano se sentiría muy halagado". Repasó el guión que ya se sabe de memoria. Para desgracia de Latinoamérica, el papel lo ha representado con éxito en muchas ocasiones. Con el triste desparpajo del rastacuerismo latinoamericano, Oscar Arias entra en escena. Su curriculum: Expresidente costarricense, Nobel de la Paz y reconocido peón de EEUU, encargado de derivar los conflictos en América Latina hacia los intereses gringos en la región. Todo ello en nombre de la paz, los derechos humanos y el entendimiento entre los  pueblos.
Pero esta vez cometió el error del novato, la precipitación, inconcebible en quien tiene curtida la piel en tantas y variadas triquiñuelas. Entró en escena antes de lo previsto. Creyó que el gobierno del Presidente Maduro caía empujado por la ofensiva económica, los disturbios desestabilizadores y la presión mediática internacional. Confundió los deseos con la realidad. Al igual que los generales golpistas de abril de 2002 informaban de muertes que aún no habían ocurrido, Oscar Arias anuncia al mundo violaciones de derechos humanos que no se han cometido, en un país en que el gobierno ha soportado estoicamente comportamientos injustificables de una oposición desquiciada.
Publica un artículo vergonzoso, Venezuela: país en persecución, aparecido en El País, España, en su edición del 20/02/2014. Tan vergonzoso y plagado de mentiras que ni siquiera la desvergonzada prensa venezolana se ha atrevido a publicar. Mentiras  descaradas y actitud francamente hostil exponen la verdadera imagen de “su mediador”. Allí declara la guerra al gobierno del Presidente Maduro. Para que no quede dudas por quien toma partido en el conflicto, dice: “la sola existencia de un gobierno como el de Venezuela es una afrenta a la democracia”. Vale decir que, el primer y único objetivo, de concretarse esa misión, sería liquidar la existencia de un gobierno democráticamente electo por el pueblo, en elecciones libres, transparentes y refrendadas por organismos y observadores internacionales.
Agrega: “Miles de estudiantes y opositores al gobierno del Presidente Nicolás Maduro en Venezuela fueron brutalmente atacados con armas de fuego por los cuerpos de seguridad”. Ante tal afirmación, cabría esperar un parte de guerra: los centenares o por lo menos decenas de muertos que, a pesar de sus deseos, no se produjeron en modo alguno.
Sigue: “En ningún país verdaderamente democrático uno va a prisión o es asesinado por pensar distinto o por querer manifestar su oposición a las políticas del gobierno.” Cierto. Pero, ¿quién, en Venezuela, durante este gobierno, ha sido hecho preso o, peor aún, muerto, por pensar y por manifestar su opinión? Las personas detenidas, la mayoría por sólo algunas horas, han sido apresadas por ser vándalos, facinerosos y criminales. A menos que se entienda que opinión no es concepto, juicio o idea, sino acción concreta y específica: Atacar a fuego y pedradas a los edificios, servicios públicos y a sus trabajadores (electricidad, metro, transporte de alimentos, servicios médicos, etc.); obstaculizar el libre tránsito de las personas, impidiendo que acudan a sus trabajos, a citas médicas, a urgencias personales; aterrorizar las comunidades con piras, lanzar aceite y gasolina sobre el pavimento para provocar accidentes, colocar guayas que degüellen a motorizados, etc.
“Sin duda, soy un lacayo del imperio…”
Son palabras de Oscar Arias. Ante la dramática situación, pretende hacer un chiste, una burla. Pero, como lo demostró Freud en El chiste y su relación con el inconciente, las personas dicen en broma lo que no se atreven ni les conviene decir en serio. A confesión de partes, relevo de pruebas, dice el conocido aserto jurídico.
A la confesión, le agrega un contrasentido: “del imperio de la razón”. Sin sentido porque no hay mayor sin razón que el imperio; esto es, la dominación y el sojuzgamiento de un país por otro, disponiendo de sus recursos y su destino. No en balde Luckás escribió El asalto a la razón para demostrar la irracionalidad de las pretensiones imperiales del nazismo y sus fundamentos. No en balde cuando los franquistas atropellaban a los republicanos, Unamuno acusaba: “Podréis vencer por que os sobra fuerza bruta; pero, no convenceréis pues os falta razón en la lucha”. Incluso cuando en sentido figurado se habla del imperio de la ley, la metáfora refiere a lo sustantivo del concepto; esto es, a la obediencia. Se entiende que  la ley tenga imperio: respeto y obediencia a sus preceptos taxativos.  Pero no la razón que supone el libre planteamiento de ideas, argumentos, afirmaciones y refutaciones. Es decir, libertad de pensamiento, de discusión. La razón requiere de hombres libres: no puede tener esclavos.
Para concluir que Oscar Arias es lacayo de EEUU no necesitamos su confesión. Su comportamiento y su descarado papel cumplido en Latinoamérica demuestran con creces esa condición.  Recordamos, por ejemplo, cómo -embajada norteamericana mediante-, cumplió fielmente las instrucciones gringas en Honduras: Desconocer a Zelaya, Presidente elegido por los hondureños; reconocer al golpista Micheletti, violador de la institucionalidad y realizar elecciones con la exclusión de Zelaya. Al igual que hoy lo hace para Venezuela, en 2009 Arias anunció previamente, en una radio de su país, el plan que tenía el imperio para la situación hondureña.

En criollo, Arias es un rastacueros. Aunque quizás sea más apropiado usar la palabra de sonoridad  proteica con que los españoles se refieren a este tipo despreciable de sujetos que, para agradar a sus amos, son capaces hasta de lamerles el orificio de las excretas humanas.

viernes, febrero 14, 2014

Camarada Juancho, ¡de los nuestros!

Por: Rafael Hernández Bolívar

Han dado muerte a uno de los nuestros. Muerte cobarde, de emboscada, de asesinos despiadados con la ventaja del anonimato y de la sorpresa.

La derecha fascista escogió la víctima entre los líderes más queridos y más respetados de los colectivos del "23 de Enero". Al líder consecuente, trabajador, con muchos dolientes. Con este asesinato pretenden pisotear el compromiso revolucionario, la identidad plena con el proceso bolivariano, la honestidad y la firmeza de principios. Quisieron matar en Juan Montoya la noble valentía de los luchadores comprometidos con una patria nueva, justa, solidaria. Quieren que la justificada indignación que provoca esta muerte se desborde en venganza, haga de la ciudad un caos y sus calles sean regadas de sangre. Anhelan que la rabia salte los diques.

Se equivocaron. La madurez política del pueblo organizado sabrá desenmascar y castigar a los asesinos. Se sienten fuera del alcance de nuestros ojos y de nuestras manos; pero, el pueblo sabrá exigirle a las instituciones nacientes el cese a la impunidad, el cerco a los conspiradores y la aplicación de todo el peso de la ley sobre quienes, aliados a la conspiración internacional, pretenden sepultar los sueños y el derecho a una patria democrática, libre, soberana, justa.

Es un deber insoslayable para todos quienes conocimos de las luchas de Juan -quien siempre supo identificar al verdadero enemigo- unir nuestras voces para exigir justicia. El homenaje que le debemos es la defensa de esta Revolución, derrotar a la derecha fascista y acelerar el paso para construir la base material e institucional del socialismo, en donde sea posible que su familia, sus hijos y sus nietos, puedan crecer en el mundo mejor por el que luchó y entregó su vida.


Han dado muerte a uno de los nuestros, de los indoblegables, de los buenos.

miércoles, febrero 12, 2014

Arriando banderas


Por: Rafael Hernández Bolívar

Para decir con una frase común, la entrevista hecha el 2-2-2014, en Últimas Noticias, a Gloria Cuenca, no tiene desperdicio. Esta intelectual opositora, venerable por su edad, ha desgranado en palabras marmóreas el indeleble pensamiento de la derecha venezolana: maniqueo, acomodaticio, superficial e inconsecuente.

Ha dicho que en su pasado dio conferencias y discursos sobre el feminismo; pero que desertó de este movimiento porque descubrió que las mujeres que se agrupan en él en realidad están motivadas por la envidia al éxito de las mujeres bonitas y a las posiciones dignamente conquistadas por los hombres.

Uno esperaba razones que explicaran su cambio de postura y la racionalidad de su conducta. Pero no. Se trata, a su juicio, no de la conducta sino de su motivación. Si usted va a juzgar la conducta de un usurpador no debe evaluar las acciones y perjuicios que causa dicho sujeto, sino que debe pensar en las motivaciones de quienes le acusan. Y si descubre que entre estos últimos hay gente envidiosa y frustrada, debe inhibirse frente al acusado y, al contrario, liberarlo de toda culpa. ¿De qué trataban, entonces, las conferencias de la profesora Cuenca? Eso explica su posición frente a RCTV. No importa que hubiese conspirado o envenenara de mentiras y odio a la población, lo importante es que el Gobierno lo juzgaba como un opositor pernicioso.

Finalmente, hay algo curioso en las declaraciones de la profesora Cuenca. El titular destaca la falta de papel para los periódicos, y a lo largo de la entrevista machaconamente insiste en que esto es una amenaza a la libertad de expresión. Sin embargo, cuando llega el momento de enumerar los productos específicos que hacen falta, no nombra el papel para periódico (gramaje 48, por ejemplo) como cabría esperar, sino que insólitamente menciona el papel toilette, por lo cual uno entiende que la profesora Cuenca, en el fondo de sí y como rémora quizás de momentos gloriosos, piensa que este es el papel en donde deben imprimirse algunos periódicos de la derecha.


miércoles, enero 29, 2014

La venganza no evita delitos


Por: Rafael Hernández Bolívar

Quien delinque lo hace sobre la base de una jerarquía de supuestos que le dan la seguridad necesaria para cometer el delito. Primero, parte del supuesto de que no va a ser descubierto. No cometería el delito si tuviese la seguridad de que va a ser descubierto. Segundo, admitiendo como posibilidad el que efectivamente sea descubierto, piensa que no será atrapado. Tercero, que siendo atrapado puede aun ser absuelto mediante una ingeniosa coartada o, mediante los servicios de un hábil abogado. Finalmente, si es condenado, lo admite como lo que algunos han llamado un “riesgo profesional”. Riesgo, por cierto, que corre desde el mismo momento en que intenta su fechoría; pues, la víctima o la presencia oportuna de alguna autoridad policial puede revertirle la situación y conseguir la muerte.
Si esto es así para los delincuentes “normales”, la situación es peor para aquellos casos de delincuentes psicópatas quienes realizan sus crímenes de manera compulsiva, sin tomar en cuenta para nada las consecuencias de sus actos. Es más, algunos de ellos, después de cometer un crimen horroroso, no tienen ninguna dificultad en aplicarse a sí mismos la susodicha pena de muerte.
Quienes sustentan la tesis de que la pena de muerte disminuirá los índices de criminalidad, minimizan la situación concreta del delito y del delincuente.

No hay soluciones mágicas para la delincuencia. Solo el trabajo coordinado y sostenido de los factores preventivos y represivos, aunados a la superación de los grandes problemas económicos y sociales del país, pueden rendir frutos significativos y perdurables. Proposiciones insensatas y primitivas no resuelven nada. Mejor es pensar en cómo purificar las policías, en cómo parar la corrupción dentro de un sistema judicial que hace posible que solo vayan a la cárcel los que carecen de poder político o económico y, sobre todo, hay que pensar en cuáles son las medidas de prevención que pueden implementarse hoy para evitar la delincuencia de mañana.