martes, abril 26, 2016

Diputados envalentonados


Por Rafael Hernández Bolívar

La estolidez y el afán de escándalo que exhiben los diputados de la MUD ya no deja espacio para el asombro. Su último acto de audacia agotó imaginación e inteligencia: ¡Encadenarse a unas escaleras del Consejo Supremo Electoral para así acelerar la entrega de planillas que permitan recoger firmas de una eventual (si obtienen el número requerido de electores firmantes) convocatoria a un referendo sobre la continuidad o no del actual Presidente de la República!

Estólidos parece ser la palabra más apropiada para calificar a estos “valientes” diputados que, como se sabe, gozan de tribuna e inmunidad parlamentarias.  De acuerdo a la definición del diccionario de la RAE, estólido es aquella persona que carece totalmente de razón y discursos, inamovible en su testarudez y en su incapacidad para aprender o pensar. Asocie el adjetivo a cada nombre de los diputados encadenados y verá como encajan.

No nos detengamos en la futilidad de la protesta (bien pueden proveerse ellos mismos de planillas que incluyan los datos que identifiquen al elector y registre su voluntad de manera inequívoca e inobjetable). Ni la desproporción de que un diputado, en lugar de intervenir en la Asamblea y proponer la exhortación que recoja la protesta a la supuesta lentitud del CSE, le parezca más idóneo expresar su agudo pensamiento amarrándose como un animal a los barrotes de una escalera.

Pensemos más bien en lo que significa que estos diputados agredan a la institución que organizó el proceso electoral mediante el cual fueron elegidos y realizó los trámites previstos que de acuerdo a la ley reconocen su legitimidad, gracias a la cual pueden representar a sus votantes en el poder legislativo. 

El cargo de representación popular les queda demasiado grande, no tienen ni idea de la función pedagógica que deberían ejercer y tienen un desprecio rampante sobre la democracia y sus instituciones.

martes, abril 12, 2016

La otra unidad europea


Por Rafael Hernández Bolívar

Yannis Varoufakis, el exministro griego de finanzas que renunció a su cargo en protesta contra los programas de hambre que la Troika impuso a su pueblo, insiste en que, siendo monolítica la política neoliberal que el gran capital ha impuesto en Europa, debe ser igualmente unitaria la respuesta  de los pueblos sometidos a esos planes de “austeridad”. En sus palabras: “trasladar el espíritu de la primavera griega al corazón de Europa”. Es lo que denomina “El Plan B”.

Los grandes capitales, encarnados en los gobiernos de Alemania y Francia, secundados por líderes y autoridades entreguistas y colaboracionistas del resto de países de la Unión Europea,  han desplegado una política económica a imagen y semejanza de sus intereses. Los gobiernos que se atrevan a rebelarse a esa política son sometidos y humillados, cercenándoles flujos financieros fundamentales e hipotecándoles su futuro, tal como ocurre hoy con el pueblo griego y como ocurrirá inevitablemente con cualquier gobierno que se rebele sin contar con el apoyo unitario y combativo de los movimientos políticos progresistas del resto de Europa, forma de contrarrestar el poder de la Troika.

Las protestas de los indignados y de los obreros franceses en rechazo a la reforma laboral promovida por el gobierno de François Hollande, -muy parecida a la aprobada en España de acuerdo a los analistas; pues, al fin y al cabo se trata de seguir las directrices dictadas en Bruselas- viene a demostrar la urgencia de que el “El Plan B” sea implementado de inmediato. Las agresiones al Estado de Bienestar (recortes a la sanidad, a la educación y a los programas de protección social) y el comportamiento vergonzoso ante la ola de refugiados, abandonados primero y hostigados después, responsabilidad de los gobiernos europeos, hermana a los pueblos en la lucha por una nueva situación y por la derrota de tales políticas.

La solidaridad internacional y la convergencia de acciones son divisas fundamentales en la lucha de hoy.