domingo, agosto 23, 2015

Grecia: Esto no se acaba todavía


La dimisión del Primer Ministro Alexis Tsipras es un episodio más en la lucha de los pueblos por la soberanía y por la democracia

Por Rafael Hernández Bolívar

Tomar conciencia
La Unión Europea se vendía a sí misma como una comunidad de naciones orientada por los principios de la democracia y de la solidaridad entre los pueblos. Sus organismos supuestamente orientaban sus acciones con el fin de proteger el desarrollo de las naciones integrantes, el bienestar de los ciudadanos y el fortalecimiento de las instituciones.  El uso del euro como moneda común garantizaría transacciones comerciales seguras entre sus miembros y estabilidad y fuerza para el acceso al crédito y el cumplimiento de los compromisos.
Sin embargo, todo esto era discurso. La realidad oculta era otra. El verdadero poder estaba detrás, lejos de la propaganda y oculto a la vista de los habitantes de los países. Se trata de una estructura de poder a través de la cual los países más poderosos dominan un mercado e imponen sus intereses al resto de la comunidad. Más aún, el capital financiero internacional opera y controla de manera real la economía de los países, ordenando su funcionamiento de acuerdo al incremento de su renta.
Economistas, políticos y grupos organizados habían hecho severas críticas tanto a las estructuras y documentos constitutivos de la Unión Europea como a su mecanismo de toma de decisiones.  Pero esas posturas se difundían y discutían en círculos académicos y políticos minoritarios, ausentes de la preocupación de las grandes mayorías.
Con del surgimiento de las movilizaciones de los indignados, particularmente, durante el 2011, comienza a resquebrajarse la imagen idílica y a mostrar sus feas costuras. La aparición de Podemos en España y su presencia en el Parlamento Europeo aportó su voz a la denuncia .
Pero es el acceso al poder de Syriza en las elecciones griegas de enero de 2015 quien radicalmente dará al traste con las imposturas de la Unión Europea. Dejó al desnudo los programas perversos de la troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional) a través de los cuales el capital financiero expolia y arruina los países. Desveló el poder omnímodo y totalitario negador del derecho de los pueblos a su autodeterminación y sordo a los principios básicos de la democracia y de los derechos humanos.

Denunciar a los culpables
El gobierno de Syriza, con Alexis Tsipras como Primer Ministro, demostró, a través del estudio hecho por la Comisión de la Verdad sobre la Deuda Griega, el carácter ilegítimo, ilegal y odioso de dicha deuda, a la par que puso en evidencia el mecanismo mediante el cual el sector financiero internacional convirtió deuda privada de los bancos en deuda pública del Estado griego. Demostró además la imposibilidad de saldar esa deuda a través del sacrificio de derechos básicos de salud, de educación, de vivienda y de otros renglones sociales.
Acudió a las instancias de decisión dentro de la Unión Europea, entre ellas al Parlamento Europeo y al Eurogrupo, para expresar su rechazo a las mal llamadas políticas de “austeridad” y exigir condiciones viables que permitieran el cumplimiento de los compromisos relativos a la deuda a la par que posibilitaran la recuperación económica del país. Precisó el significado real que tiene para la Unión Europea las expresiones “austeridad” y “rescate”; pues, en la práctica significan, recorte de los programas de seguridad social, una e, incremento de la deuda a través de créditos para pagar deuda privada y recapitalización de intereses a través de refinanciamientos, el rescate.
Denunció que el poder otorgado a la troika para definir las pautas económicas de los países con dificultades financieras es negador de la democracia, en tanto está integrada por organismos que no representan la voluntad de los ciudadanos ni de las naciones, pues no han sido elegidos por los pueblos.
La Unión Europea, en atención a criterios políticos de dominación, se negó a la discusión planteada por Grecia y rechazó sus peticiones. Utilizó el poder formidable del sector financiero para aplastar a Grecia e imponer sus condiciones, a la vez que perseguía disuadir las voces disidentes que se alzan en España y otros países.

Acudir al pueblo
La transparencia en las negociaciones, el sentido de responsabilidad de los dirigentes y la incuestionable fe en el pueblo han sido valores que caracterizan la acción política de Syriza y de Alexis Tsipras, su máximo líder. En otras palabras, valores de la democracia como orientación en una crisis económica y política de terribles efectos para la sociedad griega.
Transparencia para informar al pueblo de manera oportuna de las dificultades que confronta y de las consecuencias que implica la toma de decisiones en un sentido o en otro. Sentido de responsabilidad expresado en resoluciones que obedecen al nivel de conciencia y de compromiso de la gente y no a las expectativas y las exigencias de los dirigentes. Fe en el pueblo para decidir en los asuntos clave sometidos a su consideración; para presentarse en las elecciones de enero de este año y obtener el apoyo que le hizo mayoría; para someter a un referendo la decisión de negociar con la troika en términos de denuncia y exigencia -no de resignación silenciosa- y, una vez más, fe en el pueblo para que juzgue si la acción de Syriza está en consonancia con las luchas del pueblo griego por su soberanía y la democracia.
Los griegos han demostrado con su respaldo el aprecio que tienen por esos valores. Sólo así se comprende cómo Alexis Tsipras y Syriza tienen hoy mayor apoyo que cuando ganaron las elecciones de enero, aún firmando un acuerdo leonino, infame y humillante como el que obligaron a firmar los alemanes. En las elecciones de septiembre, aun siendo otro el Primer Ministro, el pueblo griego sabrá escoger nuevos caminos para su liberación, su soberanía y su democracia. Esta lucha no se detiene.