domingo, febrero 11, 2018

Internet, la mentira que influye (I)


Por Rafael Hernández Bolívar

El mundo de las redes sociales en internet ofrece mil posibilidades para compartir información y para la discusión. Pero también es escenario para la manipulación, la mentira y el engaño.

Por el principio
Las redes sociales aparecieron en Internet como espacios digitales para compartir intereses, información, opiniones, etc. Las personas ingresaban a ese mundo a partir de sus relaciones de amistad, por razones de estudio o de trabajo, o por la necesidad gregaria de sentirse parte de un colectivo geográfico o social. Se fueron formando grupos de padres para compartir información sobre la educación de sus hijos, de viajeros que contaban sus experiencias en lugares o países, lectores que compartían textos y comentarios, ciudadanos interesados en la arquitectura, en los animales, en la historia o la política o, sencillamente, personas interesadas en conocer a otras, etc. 
Todo esto fue impulsado por plataformas informáticas cada día con mayores prestaciones: Al texto se le agregó imagen, sonido y posibilidad de comunicación en tiempo real. Se fue decantando como lugar de encuentro global al potenciar la concurrencia de personas de todo el mundo. Un maestro de Achaguas podía formar parte del grupo de whatsApp de docentes jubilados de Argentina o de México. O un fanático de Los Beatles en Catia compartía canciones con un zuliano que anda en la misma onda en Casigua El Cubo.
Pero muy tempranamente hicieron su aparición los intereses perversos y con ellos, –para decirlo en términos coloquiales, pero precisos– la mala intención. Los valores de libre asociación, la libre expresión de las ideas, la honestidad y el apego a la verdad fueron distorsionados por empresas informáticas que espían los intereses y opiniones de los usuarios para luego diseñar campañas de venta o de propaganda ideológica que los convierta en clientes o seguidores. Campañas a la larga financiadas por empresas o gobiernos para imponer tendencias, para promover impresentables y convertirlos en presidentes de naciones o, al revés, para estigmatizar como tiránicos gobiernos democráticos de claro origen popular.

Pecados capitales
También las frustraciones personales hacen su agosto. La necesidad de reconocimiento, el dolor de la soledad, las inseguridades y envidias campean a placer distorsionando identidades, búsquedas y valores. 
Cuando se trata de individualidades, éstas trabajan en función de la proyección de su yo ideal. Proyectarán una imagen irreal, pero que mejor cuadra a ese ideal personal. Si su interés es el aspecto físico, colocará sus mejores fotografías, retocando donde sea necesario y escogerá aquellas en donde luzca más joven, aunque no correspondan a su edad o aspecto actuales. Divulgará y comentará actividades diversas donde aparezca como protagonista o cuando menos rodeando de gente que lo sea. Presumirá de cosas o aparatos deseables, de viajes fantásticos, de fiestas inolvidables, de sus amistades, sus colecciones, en fin, de todo aquello que juzgue digno de envidia. 
Pese a todo se puede suponer algo de verdad allí. Se entiende y se perdona a sí mismo la distorsión, a la que asimila como exageración. Pero, no pocas veces, simplemente se miente y la persona de que se trate participará de fiestas, paseos y viajes en los que no participó nunca.
Esto, en general, lo sabe el cirbernauta. No obstante, termina creyendo no sólo las mentiras de los otros sino también las propias. Investigadores de la Universidad de Houston han detectado sentimientos depresivos en usuarios de redes sociales, originados estos sentimientos en la comparación de la vida divertida y rica en experiencias que supone viven los otros en relación a su vida aburrida y falsa.

Instrumento de los otros
La red atrapa y convierte a sus usuarios en influencers y seguidores y, a ambos, en instrumentos del poder real. El primero, por su carisma personal o por obra y gracia de estrategias de marketing, influye sobre sus seguidores, impone tendencias y hace rentable su participación en la Red. Alcanza este status gracias a un volumen grande de seguidores. A partir de allí, rentabiliza su posición vendiendo publicidad y gozando de privilegios y regalos en tiendas, restaurantes y servicios.
Para alcanzar y  mantener tal liderazgo, recurre –para decir lo menos– a las mismas reglas inmorales del capitalismo. Compra seguidores a empresas dedicadas a robar datos de usuarios de las redes sociales, o a crearlos a través de software que mezcla datos, fotografías, etc. Vende espacios a empresas o a emprendedores deseosos de llegar a la supuesta mina de miles de usuarios cautivos, hace mano del chantaje amenazando con comentarios negativos sobre servicios o productos, inventa, difama o miente para conservar el interés por su espacio, etc.
Esta misma semana un canal de la televisión española mostró como se creó un influencer de la nada, se contrató miles de seguidores a una empresa del gremio y a partir de allí, el influencer obtuvo ingresos y prebendas. También en estos días se hizo viral la publicación de una carta dirigida a un gerente de hotel y escrita por una influencer  en donde pedía hospedaje y comida gratuitos para ella y su pareja, a cambio de un comentario favorable al hotel en su red social.
Los seguidores reales son colaboradores necesarios. Su número hace posible la negociación. Mientras más grande sea el número de seguidores mayores serán también los ingresos del influencer. Adicionalmente aporta dos conexiones con el mundo real: Son compradores de los productos y servicios vendidos y son divulgadores acríticos de los comentarios positivos o negativos generados por el influencer.
En fin, un mundo de mentiras que impone restaurantes, valida o hunde prestigios, marcas, productos y, también ideas, valores, opiniones. En relación al mundo de la política la situación es peor. El aparato propagandístico, la capacidad para crear y difundir noticias falsas, la aplicación de sutiles técnicas de desinformación, constituyen en su conjunto, una maquinaria terrible y su poder de persuasión e influencia se multiplica hasta el asombro.

domingo, febrero 04, 2018

La industria automotriz alemana en un fraude continuado


Por Rafael Hernández Bolívar

Empresas alemanas pagan experimentos en humanos y en monos con la intención de demostrar que no son graves los efectos dañinos a la salud que causan los nuevos motores diésel.

Fraude continuado

Volkswagen, Daimler, BMW y otras empresas del sector automotriz alemán crearon en 2007 la Asociación Europea de Estudios sobre la Salud y el Medio Ambiente en el Transporte (EUGT). A fin de saltar la normativa europea y la legislación norteamericana en lo relativo a la emisión de gases tóxicos por motores diésel, la EUGT llevó a cabo dos estudios con seres vivos.

En el primer caso, en el laboratorio del Lovelace Biomedical de Alburquerque (Nuevo México, EEUU) 10 monos fueron sometidos a la inhalación de gases emitidos por un Volkswagen Modelo Beetle en una habitación cerrada. Los pobres animales fueron sometidos a varias sesiones durante largas horas, mientras eran distraídos viendo dibujos animados visualizados en un televisor. 

En el segundo caso, el experimento se realizó en un laboratorio de la Clínica Universitaria de Aquisgrán (Alemania). Fueron usados como cobayas 25 personas (6 mujeres y 19 hombres). Inhalaron dióxido de nitrógeno en sesiones de tres horas durante varios días. El dióxido de nitrógeno es uno de los gases emitidos por la combustión de los motores diésel. 

Los resultados, adornados con la parafernalia científica (muestra limitada que impide generalizaciones a la población, datos referentes a uno sólo de los gases emitidos, etc.), en general, hablan de que los efectos dañinos no son tantos como se cree ni como los contempla la normativa vigente. Aunque para el periódico alemán Bild, estos no serían los verdaderos resultados. Los documentos del estudio se ocultan, pues los efectos, en realidad, de acuerdo al periódico, serían más nocivos en los nuevos motores que en las versiones anteriores.

Sin embargo, basta con una revisión crítica de los procedimientos y los elementos involucrados en la investigación que hasta ahora conocemos para ver que aquí no hay más que publicidad, engaño y ausencia de ética. Nada más y nada menos que olvidan el detalle de que el vehículo utilizado en el estudio estaba dotado del software que minimiza la emisión de gases cuando está sometido a evaluación en laboratorio y, sin embargo, multiplica por 30 el volumen de gases emitidos cuando está en circulación.

Detallito que fue la razón por la cual la Agencia de Protección Ambiental de los EEUU multó al Grupo Volkswagen con veinticinco millones de dólares en 2015. Esta empresa había puesto en circulación en todo el mundo no menos de once millones de vehículos dotados del software para engañar a los funcionarios de ambiente de EEUU y Europa y, así, aprobar los estándares de emisión de gases.


Ciencia para engañar

El uso y el abuso infringidos a la ciencia por las grandes empresas ha sido tema de crítica y debate. Son temas comunes en la discusión el que sean ellas las que determinan las áreas de investigación prioritarias en función de sus objetivos de negocio y rentabilidad. Derivándose de esto la disposición de recursos de aquellos proyectos que encajan en sus intereses y el ahogamiento financiero de los que no les son útiles. Terminan por imponer las grandes líneas de investigación de la sociedad, con sus recursos y los de todos, al servicio de sus intereses crematísticos.

Igualmente son temas de censura el robo de cerebros, el ocultamiento de resultados adversos a sus intereses comerciales, el aprovechamiento particular de resultados de investigaciones hechas con el financiamiento de la administración pública o por instituciones públicas, el secuestro de información que puede ser útil al resto de la sociedad, etc.

Constituye asunto aparte la ética en el diseño de investigaciones que involucren a seres humanos sometidos a experimentación. En este sentido, la exigencia indispensable de la sociedad es que se preserve de riesgos a los seres humanos no sólo durante la investigación sino también prevenir y evitar posibles secuelas en los sujetos experimentales. Previo a ello debe tener una absoluta justificación no sólo científica sino también que sus resultados redunden en bienestar para la humanidad y se concreten en pautas que enriquezcan el ambiente, la vida y la sociedad. Y, por supuesto, es necesaria una absoluta transparencia y el conocimiento del sentido y los riesgos de la investigación.

En el caso que nos ocupa, la investigación realizada por la EUGT por encomienda de las empresas automotrices revela todas las irregularidades censuradas. A tal punto que un funcionario del gobierno de Ángela Merkel ha dicho que lo hecho “no tiene justificación ética ni científica”, es “absurda y repugnante” y estas empresas deberían dedicarse a disminuir los gases contaminantes en sus motores antes que pretender demostrar “que son pocos nocivos”.


Todo por la renta

Pareciera que nada está a salvo del poder de destrucción y de perversión del capitalismo. Las más nobles y excelsas creaciones humanas se desdibujan y se desnaturalizan bajo su influjo, sobre todo cuando ha llegado a su nivel de incompetencia y el agotamiento de todas sus posibilidades. Quizás la afirmación de Adam Smith de que los productores se esmeran en ofrecer los mejores productos para así ganar el mercado y vender más, pudo haber sido ligeramente válido en algunas fases del capitalismo. Pero hoy la competencia feroz apunta a los esfuerzos de las empresas de apropiarse del mercado mediante el engaño, la burla de las leyes y la seducción del comprador por vía de la mentira. 

Todos los mecanismos de defensa del capital se ponen en alerta ante una denuncia como esta en la que están involucradas las empresas alemanas del automóvil. Si salta la denuncia a la opinión pública, es posible conseguir, en alguna medida, expresiones y medidas de castigo. Pero pronto el sistema se reestablece y diluye responsabilidades y minimiza efectos. 

Los directivos de estas empresas llegan hasta rechazar lo sucedido y niegan cualquier responsabilidad. Los gobiernos y los sistemas de justicia hacen gestos reverenciales para que todo siga igual. 

martes, enero 30, 2018

Lección no aprendida


Por Rafael Hernández Bolívar

El 4 de febrero del 92 el líder rebelde Hugo Chávez dio una extraordinaria lección de pedagogía moral.  Asumió de manera clara, plena y valiente su responsabilidad tanto en los hechos ocurridos ese día como en el reconocimiento del esfuerzo de los soldados y clases que le acompañaron en aquella acción. No acusó ni difuminó en otros lo que correspondía de suyo a las decisiones y las acciones que asumió como líder de la rebelión.

En un país donde lo usual era asignar a otros las propias culpas, o ante las acusaciones refugiarse en el consabido "Yo no fui", o salir al exterior para distorsionar la verdad echando un cuento ajustado a sus intereses, esta conducta de asumir las consecuencias de sus actos resultaba insólita, digna, extraordinariamente moral.

José Ignacio Cabrujas saludó con entusiasmo esta conducta. ¡Por fin, en nuestro país, alguien asume la responsabilidad de sus actos políticos, de sus gestiones públicas, de sus decisiones! A esta aguda observación de Cabrujas, hay que agregar que ese acto de pedagogía moral fuera de serie lo realiza un hombre que está preso, reducido por la superioridad de fuerzas, a merced absoluta de sus carceleros.

En patético contraste, Rafael Ramírez -quien proclama a diario su adhesión y su fidelidad a la memoria de la gesta y a las ideas del líder revolucionario-, desde la comodidad de un autoexilio dorado, no es capaz de asumir dignamente sus responsabilidades. Va a mas, exige garantías y se atreve a esbozar amenazas. Las instituciones que defendía hasta hace unas semanas hoy reciben de su parte descalificaciones impúdicas.

Esta actitud de Rafael Ramírez es muy grave. No sólo por no haber impedido o denunciado en su oportunidad esos actos administrativos que perjudicaron al patrimonio nacional, sino también por no informar ahora sobre ellos. El mismo cambia su situación de investigado a sospechoso.

Ramírez no aprendió la lección extraordinaria de responsabilidad y virtud ciudadana que dio Chávez a todos los venezolanos. 

Publicado en: 
http://ciudadccs.info

domingo, enero 28, 2018

Rafael Ramírez habló


Por Rafael Hernández Bolívar

La lectura desprejuiciada del artículo “El error fundamental” publicado el pasado domingo por el expresidente de PDVSA revela asuntos clave de la Revolución Bolivariana que deben discutirse con absoluta transparencia.


La primera lección

El principal impacto que produjo la irrupción de Hugo Chávez en el escenario político venezolano no fue la rebelión en sí misma. Al fin y al cabo, abundan las rebeliones en nuestra historia, antes y después del 4 de febrero del 92. Lo que realmente conmovió y motivó la simpatía hacia el líder rebelde fue la conducta valiente con que asumió plenamente su responsabilidad tanto en los hechos ocurridos ese día como en el reconocimiento del esfuerzo de los soldados y clases que le acompañaron en aquella acción. No intentó diluir en otros lo que correspondía de suyo a las decisiones y las acciones que asumió como líder de la rebelión.
En un país donde lo usual era asignar a otros las propias culpas, o ante las acusaciones refugiarse en el consabido “Yo no fui”, o salir al exterior para distorsionar la verdad echando un cuento ajustado a sus intereses, esta conducta de asumir las consecuencias de sus actos resultaba insólita, inesperada, digna, extraordinariamente moral.  

José Ignacio Cabrujas saludó con entusiasmo esta conducta. ¡Por fin, en nuestro país, alguien asume la responsabilidad de sus actos políticos, de sus gestiones públicas, de sus decisiones! A esta aguda observación de Cabrujas, hay que agregar que ese acto de pedagogía moral fuera de serie lo realiza un hombre que está preso, reducido por la superioridad de fuerzas, a merced absoluta de sus carceleros.


Evasión de responsabilidades

En patético contraste, Rafael Ramírez -quien proclama a diario su adhesión y su fidelidad a la memoria de la gesta y a las ideas del líder revolucionario-, desde la comodidad de un autoexilio dorado, no es capaz de asumir dignamente sus responsabilidades. Va a mas, exige garantías y se atreve a esbozar amenazas. 

No tiene prurito alguno en recurrir a vulgares chantajes.  “¿Quieres que hable?”  “¿Te los nombro?”, dice, retador, en un artículo anterior, refiriéndose a lo que él llama cúpulas incrustadas en el gobierno para enriquecerse, pero sin nombrarlas, dejando  el ambiente cuajado de sobreentendidos y complicidades. 

Más curioso aún, utiliza una expresión extraña, criptica: “Tendría muchas cosas que decir con relación a todas las operaciones de la revolución, pero yo soy un revolucionario y son secretos de Estado”. 

¿Qué significa esto, sobre todo cuando en la oración anterior pedía garantías? ¡Cuántas elucubraciones caben en esa oración! ¿Significa que él no puede informar al país de sus responsabilidades como expresidente de PDVSA por razones de Estado? ¿O es la manera de ponerse a salvo de cualquier investigación o cuestionamiento, pasando a ser un ciudadano con privilegio y fuero especial? ¿Quién ha definido esos asuntos como propios de Estado? ¿La Constitución? ¿Las leyes de la República? ¿La potestad personal de los funcionarios en cargos clave? ¿Y si no son asuntos de Estado y si mera responsabilidad administrativa de los involucrados? En este último caso, la responsabilidad de Rafael Ramírez sería de mayor gravedad. No sólo por no haber impedido o denunciado en su oportunidad esos actos administrativos que perjudicaron al patrimonio nacional, sino también por no informar ahora sobre ellos.

Parece que Ramírez no aprendió la lección extraordinaria de responsabilidad y virtud ciudadana que dio Chávez a todos los venezolanos. Al contrario, y esto si son palabras textuales, en su comportamiento hay evasión evidente: “Yo reto al Presidente Maduro a que me dé garantías para volver, que cese la persecución política en mi contra, la censura, que cesen las investigaciones…” ¿No es una desvergüenza que un ciudadano con responsabilidades públicas solicite que no se le investigue a propósito de su gestión porque, a su juicio, son infundadas? ¿No es esto una absoluta falta de pudor? Ya no pensemos ni siquiera en el compromiso de un revolucionario con la verdad –¡que también!- sino en la responsabilidad de un funcionario público con el país de informar de su gestión al frente de los importantes cargos desempeñados en funciones de gobierno.

Precisamente esa es la enseñanza que no conseguimos en la conducta asumida por Rafael Ramírez en relación a la solicitud de investigación que adelanta la Fiscalía. No hay un paso al frente, una voz clara que diga: ”Aquí estoy. Yo soy el propio. Discutamos mi gestión, mis circunstancias, mis programas, mis resultados”. 

Lo que parece no entender Ramírez es que para el pueblo lo importante no es una pelea entre facciones ni sus pretensiones de candidato sino la responsabilidad de, al fin y al cabo, un funcionario público que manejó la industria más importante del país y que debe honrar su gestión con información transparente y resolver las dudas y las contradicciones que hubiere en una exposición exhaustiva de los hechos. Es lo que exige la memoria de Chávez y al que tienen derecho todos los venezolanos, revolucionarios o no. Negarse a ello es pasar de la condición de investigado para establecer su grado de responsabilidad en el asunto en la que se encuentra a la condición de sospechoso que, por supuesto, es una condición más comprometida y más grave.


El discurso de la derecha

Hasta hace escasos meses Ramírez fue el representante de Venezuela ante la Organización de las Naciones Unidas. Uno esperaría que quien ha ocupado durante tanto tiempo altísimos cargos dentro de la administración pública nacional tendría una visión crítica propia y propuestas concretas para solventar los actuales problemas. Pero no es así.

En su lugar encontramos de cuerpo entero los ataques de la derecha internacional. Repite lo que ésta dice desde el mismo momento en que asumió el poder el Presidente Chávez y lo mantiene más o menos incólume hasta los momentos actuales, cambiando apenas énfasis, personajes y áreas de ataque.

Todo dicho, además desde los EEUU.
Publicado en: VEA
aporrea.org

domingo, enero 21, 2018

Hausmann, mayordomo del FMI


Por Rafael Hernández Bolívar

La desesperación es mala consejera. El neoliberal Ricardo Haussmann ha pasado de promotor de la “modernización” del Estado a troglodita en materia de derecho internacional y de derechos humanos.

Esforzado servil
Agatha Christie dice de uno de sus personajes: “… sigue siendo el perfecto mayordomo. Sólo ve lo que quieran que vea”. También Ricardo Haussmann, como rastrero mayordomo de los gringos, tiene esa característica. Pero en su caso hay que agregar que también escucha, dice o hace lo que le ordenan que escuche, diga o haga. Aunque, a juzgar por los resultados a lo largo de dieciocho años de fracasos, no tiene la capacidad ni la eficacia que tiene el personaje de Christie.

El pasado 2 de enero -en ajustada armonía con los intereses norteamericanos- publicó un artículo nauseabundo intitulado El día D para Venezuela. De acuerdo al periodista escuálido Armando Durán, ese artículo es un misil que lanza Hausmann como acción de sabotaje a las conversaciones entre el gobierno de Nicolás Maduro y la oposición. Quiere romper el diálogo que, con el auspicio de distinguidas personalidades de buena voluntad, se viene desarrollando en República Dominicana. Persigue introducir elementos de tensión y obstáculos insalvables.

En realidad, pretende mucho más que eso: convencer de que no hay otro espacio para los opositores distinto a la conspiración y a la negación de la democracia. Desprecia la libre elección a los gobernantes por el pueblo y proclama que los problemas del país se resuelven entregando su soberanía al sacrosanto poder de los EEUU. Y, una vez más, como en innumerables intentos anteriores, busca convertir arbitrarias cifras estadísticas en sustento inapelable de las descabelladas posiciones políticas de sus amos.

Estadísticas para mentir
Dos personas acuden a una pollera de la avenida Urdaneta. A la mesa que ocupan se sirve un pollo que come uno de los dos comensales. El que disfrutó del pollo le pide a Hausmann que elabore un estudio estadístico de lo ocurrido y el diligente mayordomo haciendo tal cosa dice que considerando que son dos las personas que integran el universo de comensales de la mesa, es evidente que cada uno se comió en promedio medio pollo. 
–Eso no es verdad. Yo no he comido nada –dice quien sólo vio comer. 
Hausmann riposta de inmediato: 
–Usted se calla. ¿Quién es aquí el experto? ¿Usted o yo?
–Usted será el experto; ¡pero el que no comió fui yo! –dice el otro. 
–No. Usted si comió medio pollo. Las estadísticas no mienten–concluye Hausmann.

Para Hausmann las estadísticas no agrupan datos sino que explican fenómenos; no describen relaciones entre variables presentes en un determinado proceso sino que establece la relación causa efecto entre ellas; no calcula probabilidades de ocurrencia de variaciones sino que establece certezas absolutas.

Por supuesto, tal concepción explica la ridiculez extrema en que terminó su pretendido alegato “científico” para demostrar su “hipótesis de fraude” en el Referendo de 2004: A la Fundación Carter le bastó echar un vistazo al “sesudo” informe para calificarlo de inconsistente e irrelevantes sus conclusiones, amén de pulverizar los supuestos metodológicos y el evidente sesgo en la recolección e interpretación de los datos. En esa ocasión la aureola académica mordió el polvo y sus actuaciones posteriores se han empeñado en mantenerla en ese lugar.
Basta con revisar su modus operandi: Desconocer sistemáticamente otras versiones que niegan el relato de los intereses imperialistas, utilizar referencias periodísticas que no son más que propaganda, recoger chapuceramente datos que refuerzan la concepción que tiene sobre lo que está pasando en el país, predecir crisis, asfixia financiera, bloqueo de créditos, desabastecimientos, hambrunas; repetir todo esto durante años, a la par que trabaja y gestiona ante organismos internacionales y países imperialistas para que conviertan en realidad sus predicciones. Luego, cuando esa guerra infernal produce daños parciales o importantes, presentarse como el audaz analista capaz de ver el futuro con años de antelación.

Hausmann se desnuda
Al final, los desvaríos y afanes sin recompensas políticas –aunque si probablemente monetarias- han terminado por volar los pocos puentes que mantenía con la realidad y con el ejercicio básico de la razón. El dique de prudencia, la imagen políticamente correcta y el pudor se hicieron añicos en la última iniciativa planteada por este despreciable sujeto.

Si acaso suena abusivo utilizar el adjetivo “despreciable”, me permito preguntar: ¿Cómo calificar a quien ruega a diversos gobiernos para que constituyan una alianza internacional que invada a nuestro país que es también el suyo? Llamarlo enemigo de la patria o enemigo político es, en cierta forma, otorgarle un honor, un reconocimiento relevante a quien no es más que un zarrapastroso moral. ¿Pedir que destruyan tu país y se instalen en él intereses foráneos o sus representantes?

¿Puede pensar que la inmensa mayoría de los venezolanos, incluidos no poco opositores al gobierno, va a contemplar impasible las muertes y la destrucción que conlleva la invasión al país por fuerzas imperialistas? 

El artículo también es un rosario de lamentaciones por los fracasos acumulados. Desde el ascenso de la Revolución Bolivariana hasta ahora, Ricardo Haussmann lo ha intentado todo… ¡inútilmente! 

Haussman se desespera. No tiene ningún prurito en relatar sus esfuerzos personales para acentuar el sabotaje económico. Sin embargo, el gobierno no cae. Ni la crisis ni el apoyo de la derecha internacional han resquebrajado la firme unidad del pueblo. La oposición luce hoy más débil.

Su último desvarío: Propone que la Asamblea Nacional en desacato destituya al Presidente Maduro, designe un nuevo gobierno que, de inmediato, solicite una invasión a Venezuela por naciones cómplices de la felonía, suponiendo con ello que burlaría al Consejo de Seguridad de la ONU y, por tanto, a Rusia y a China. 

Hausmann supera a Trump, por lo menos en cuanto a locura se refiere.

martes, enero 16, 2018

Ricardo Hausmann se desnuda


Por Rafael Hernández Bolívar

Los desvaríos y afanes sin recompensas políticas –aunque si probablemente monetarias- que alimentan la existencia de Ricardo Haussman han terminado por volar los pocos puentes que mantenía con la realidad y con el ejercicio básico de la razón. El dique de prudencia, la imagen políticamente correcta y el pudor se hicieron añicos en su último artículo, El día D para Venezuela, publicado recientemente por este despreciable sujeto.

Si acaso suena abusivo utilizar el adjetivo “despreciable”, me permito preguntar: ¿Cómo calificar a quien ruega a diversos gobiernos para que constituyan una alianza internacional que invada a nuestro país que es también el suyo? Llamarlo enemigo de la patria o enemigo político es, en cierta forma, otorgarle un honor, un reconocimiento relevante a quien no es más que un zarrapastroso moral. ¿Pedir que destruyan tu país y se instalen en él intereses foráneos o sus representantes?

El artículo también es un rosario de lamentaciones por los fracasos acumulados. Desde el ascenso de la Revolución Bolivariana hasta ahora, Ricardo Haussmann lo ha intentado todo… ¡inútilmente! Aún recordamos la ridiculez extrema en que terminó su pretendido alegato “científico” para demostrar su “hipótesis de fraude” en el Referendo de 2004: A la Fundación Carter le bastó un vistazo al “sesudo” informe para calificarlo de inconsistentes e irrelevantes sus conclusiones, amén de pulverizar los supuestos metodológicos y el evidente sesgo en la recolección e interpretación de los datos. La aureola académica mordió el polvo.

Haussman se desespera. No tiene ningún prurito en relatar sus esfuerzos personales para acentuar el sabotaje económico. Sin embargo, el gobierno no cae. Ni la crisis ni el apoyo de la derecha internacional han resquebrajado la firme unidad del pueblo. La oposición luce hoy más débil.

Su último desvarío: Propone que la Asamblea Nacional destituya al Presidente Maduro y de inmediato el nuevo gobierno solicite una invasión a Venezuela por naciones cómplices de la felonía, suponiendo con ello que burlaría al Consejo de Seguridad de la ONU y, por tanto, a Rusia y a China. Haussmann supera a Trump, por lo menos en cuanto a locura se refiere.

martes, enero 02, 2018

Hacer de tripas corazón


Por Rafael Hernández Bolívar

La fotografía a Mohamed Mohiedin Anís sentado en el borde de la cama de una habitación en escombros se ha hecho viral en las redes sociales. En actitud serena y concentrada, mientras fuma su pipa, escucha la música que emite un viejo tocadiscos activado por manivela. Huyó de la Alepo devastada por las fuerzas antigobierno y retornó apenas el ejército sirio liberó la ciudad.

Su historia, al igual que la de muchos civiles, más allá de sus ideas, ahora es recomienzo, resurrección, esfuerzo. La serenidad y la voluntad de vivir que refleja la imagen fotográfica la refrenda con palabras: “Nuestra realidad es muy dura. Pero no bajamos la cabeza”.

En una terrible situación de incapacidad física, secuela de heridas recibidas defendiendo la gloriosa Revolución Rusa, Nikolai Ostrovski decía a su hermana: “Es verdad que no puedo mover ni un músculo y mis ojos no pueden ver nada. Pero eso no significa que todo está perdido”.

En nuestra historia patria es célebre la respuesta henchida de voluntad y de fe en la causa libertadora que Bolívar da a un Joaquín Mosquera temeroso de una inminente catástrofe de las fuerzas patriotas. El Libertador estaba enfermo, visiblemente debilitado, confrontando la deserción de contingentes importantes y hostigado por el enemigo, a la pregunta “¿Qué piensa hacer usted ahora, General?” contestó sin titubeos: “¡Triunfar!”.

En todas estas historias, con sus distancias evidentes, se repite junto a esa manifestación personal de la voluntad de vivir, acciones concretas en donde se hacen realidad los esfuerzos. Mohamed Mohiedin Anís, a sus 70 años, recuperando su vida, reconstruyendo su casa, sus negocios, su ciudad. Ostrovki dictando obras sobre las proezas del pueblo ruso, que manos solidarias trascribían y difundían entre las nuevas generaciones. Y la gesta libertadora de Bolívar es la concreción irrefutable de aquella voluntad expresada a Mosquera.

Hoy esta voluntad de vivir, de soñar y de construir una sociedad justa, democrática y socialista se hace cuerpo en millones de venezolanos.

martes, diciembre 19, 2017

Escasez de sesos


Por Rafael Hernández Bolívar

A riesgo de que me sea devuelto la calificación encerrada en el título de este artículo y que se me acuse de no ver o negar la realidad, me permito definir como estupidez extrema la realización y difusión de un video en que una persona toma al azar cápsulas de un blíster del medicamento Calcitriol, destapa las cápsulas, muestra que no contienen nada y concluye diciendo “estos son los medicamentos gratuitos que le dan a personas enfermas en nuestro país”.

El único elemento presentado como veraz es el hecho mismo de que la cápsulas parecen vacías. No se identifica la institución o persona que entrega el medicamento; ni quien lo recibe ni quien lo denuncia. 

Ahora bien, ¿se puede cerrar una cápsula vacía? Si. Basta con comprar una máquina encapsuladora manual que se consigue en internet en 289 dólares (la oposición tiene dólares) o, lo más probable, acudir a un empresario que la posea para que haga el favorcito. Lo demás es cortar y coser. Se introducen los blísteres en una caja de las entregadas por el gobierno, se graba el video de unas manos sacando un blíster de la caja, se toma una capsula al azar, se destapa, se muestra que está vacía y se finaliza con el mencionado mensaje de denuncia.

¿Motivación para difundir una mentira? ¿Crear desconsuelo, incertidumbre, desesperación? ¿Atacar al gobierno que enfrenta una situación difícil con una baja descomunal de los precios del petróleo y sabotajes económicos y de todo tipo impulsados por intereses foráneos y una oposición desnaturalizada?

Lo insólito es que el video ni siquiera es venezolano. Fue hecho en Ecuador en el 2016 y en su oportunidad el Presidente Correa demostró la falsedad y la manipulación encerradas en la denuncia. (Ver la web).
Pero, ¿cuál es el fin de difundir una afirmación no sostenible que cualquiera puede poner en duda y deducir su falsedad? Pretenden convertirla en verdad por medio de la abundancia de la mentira. Antes de que se demuestre su falsedad, la sustituirán por otra. Apuestan a que algo queda. 

martes, diciembre 05, 2017

Nobleza obliga


Por Rafael Hernández Bolívar

A petición del comunicador social Pedro Carvajalino, parte agraviada en los hechos de agresión suscitados por opositores en el Hotel Hesperia de Valencia, el Ministerio Público acordó la libertad de los agresores detenidos. La medida tomada incluye charlas y conferencias para fomentar la tolerancia que los involucrados deben realizar en escuelas y universidades.

Éstos, a su vez, expresaron en un tono y ambiente distendidos, su agradecimiento por el gesto de Carvajalino, al igual que el repudio y el arrepentimiento por estos hechos violentos y la esperanza de que no se repitan en el futuro entre los venezolanos, por más radicales que sean las posiciones políticas enfrentadas. 

Resulta conmovedor el desenlace de aquel evento tan bochornoso, en su momento difundido profusamente en las redes sociales, en unos casos difundido como “victoria” y, en otros, como expresión inequívoca de las prácticas violentas de la oposición política venezolana. 

La resolución trae un aliento esperanzador a los venezolanos de buena voluntad, amantes de la paz, de la democracia y de la tolerancia. Las tensiones derivadas de posiciones políticas divergentes deben resolverse en la libre confrontación de las ideas y resueltas por la voluntad de las mayorías expresada en los mecanismos democráticos de participación. Esta experiencia ha sido aleccionadora para todos y se ha resuelto favorablemente para la sociedad, para los agredidos y para los agresores, sin vencidos ni vencedores porque la gran vencedora ha sido la tolerancia.

Bien por la noble conducta del perdón por parte de Pedro Carvajalino y bien por la digna responsabilidad y sentido autocrítico con que las personas involucradas asumieron los hechos. Ni la venganza ni la retaliación pueden formar parte de la vida política de los venezolanos. Los incitadores al odio deben recibir, sin atenuantes gratuitos, los castigos previstos en las leyes; pero, los ciudadanos que arrastrados por la propaganda y la desinformación incurren en hechos violentos circunstanciales deben tener un trato diferente. Desde hace tiempo se ha establecido la proporcionalidad de las penas.

martes, noviembre 21, 2017

El distinguido Ledezma


Por Rafael Hernández Bolívar

La capacidad histriónica de Antonio Ledesma le asegura un puesto distinguido entre los farsantes. 

Confirman esta verdad actuaciones consagratorias como la que realizó ante un grupo de comerciantes de Catia víctimas de saqueos y de las compañías aseguradoras, con exageradas expresiones de indignación, con regaños a subalternos y compromiso urgente de atender el desamparo… a la vez que tomaba medidas para no recibirlos más. O la interpretación en vivo y directo en una protesta de calle en La Guaira. Allí, ante los ojos de miles de televidentes, vimos una transmutación espectacular en segundos: el enérgico agitador Ledesma impartiendo instrucciones a sus seguidores se convirtió en un pacífico ciudadano maltratado por los gases lacrimógenos gracias a un audaz salto felino sobre una camilla de ambulancia y la inmediata colocación de una mascarilla de oxígeno que precedió unas palabras cortadas, asmáticas, agónicas. Bastó una oración mágica: “Antonio, ya la televisión está aquí”.

Las actuaciones posteriores a estos eventos fueron réplicas desvaídas de aquellas interpretaciones estelares, aunque todavía no dignas de envidia de los actorazos del teatro bueno y del otro también. Sus aspavientos al momento de su detención por la policía o la simulación de achaques corporales para solicitar una medida humanitaria de casa por cárcel son escarceos menores de su distinguido talento.

El prófugo de la justicia viene ahora por sus fueros. Como es de esperarse, se desvanecen sus ilusorios problemas de salud. Pero, sobre todo, intenta colocarse en un papel de héroe valiente y salvador de obstáculos, perseguido furiosamente por un régimen dictatorial implacable. Cuando llegó a Colombia, habló de haber sorteado 29 puestos policiales. Pero al día siguiente, en España dijo que eran treinta. Así que a la vuelta de un par de meses serán cien.

No obstante, Ledesma tiene un problema: No es creíble. Mucho menos cuando llega a España el mismo día en que millones de españoles vieron por televisión que los más radicales críticos al gobierno de Nicolás Maduro decían que ni con una pistola apuntándoles a la cabeza votarían por la oposición.

martes, noviembre 07, 2017

Convertir victorias en derrotas


Por Rafael Hernández Bolívar

Con razón se ha acusado a Rajoy de ser el mayor creador de independentistas en Cataluña. Sus palabras y sus actos parecen estar dirigidos a radicalizar a quienes son partidarios del independentismo y a unir y sumar nuevas voluntades en tal frente. De manera objetiva, los datos estadísticos son irrefutables: Es durante su gobierno cuando el independentismo pasó de ser una expresión sensiblemente minoritaria a ser una fuerza con presencia significativa en las calles y las instituciones de esta comunidad autonómica.

Ya no se trata sólo de negarse al diálogo, de aplicar medidas autoritarias y desproporcionadas, de utilizar todos los recursos del gobierno central para espiar y entorpecer la gestión de los dirigentes del independentismo catalán en funciones de gobierno. Ahora se trata de perseguirlos como delincuentes, de encarcelarlos, de utilizar el aparato judicial para criminalizar posiciones políticas y, por si fuera poco, agredir la economía catalana, vale decir, española, mediante la creación de un ambiente de incertidumbre que no vacila en estimular la huida de empresas hacia otros lugares de España, pero que pueden terminar en otras partes del mundo.

La pretensión de Rajoy es utilizar la lucha contra el independentismo como un instrumento que distrae la atención sobre su gobierno, haciendo que la gente se olvide de un gobierno minado por la corrupción de sus altos funcionario, la ineficiencia ante graves problemas sociales y el entreguismo a la línea neoliberal impuesta por los grandes capitales financieros.

De hecho, durante estos días en que el tema obligado de los medios es Cataluña, han pasado desapercibidos importantes resoluciones tribunalicias que desvelan la trama de financiación del Partido Popular, la continuación de los recortes en las áreas sociales, la persistencia de los niveles de paro que mantienen a España como el país europeo con la segunda tasa más alta de desempleo, etc.

La efímera unidad por España lograda en grandes manifestaciones amenaza en convertirse en la caída estrepitosa de Rajoy.

martes, octubre 24, 2017

Cataluña y la izquierda


Por Rafael Hernández Bolívar

Es lamentable el drama político español actual. La derecha de los recortes presupuestarios en asuntos de salud, de educación y de protección social es quien capitanea y marca el ritmo y la orientación del conflicto catalán en ambas fracciones enfrentadas. En otras palabras, la verdad es que el pueblo está excluido, llámese español o catalán y sólo se acude a su nombre para darle legitimidad a las acciones políticas.

En ninguno de los dos bandos hay un programa de empoderamiento de las grandes mayorías, de ampliación y de profundización de la democracia. Es verdad que la monarquía está claramente posicionada de un lado; pero, eso no significa que del otro haya un firme propósito democrático y de justicia. Tampoco un plan liberador de los lineamientos económicos impuestos por el poder financiero mundial a través del Banco Europeo y del Fondo Monetario Internacional ni proposiciones de alianza y de solidaridad entre los pueblos en un mundo oprimido por los grandes capitales y por los centros imperialistas.

En su lugar, el lenguaje desbordado de las discusiones revela las motivaciones en toda su crudeza: “España (ustedes) nos roba” dicen los unos. Los otros ripostan: “Cataluña (ustedes) quiere tener su propia justicia para no responder por el dinero robado en los últimos cuarenta años”.

Gota adicional que desborda el vaso de la desolación es la ausencia de un papel protagónico y claramente diferenciado por parte de la izquierda. Podemos e Izquierda Unida tienen las posiciones con mayor orientación democrática, internacionalista, a la par que visualizan los graves problemas de España que deben discutirse e integrarse en el esfuerzo común de todas las regiones. Pero hasta ahora no tienen la iniciativa política que tome cuerpo en la actual coyuntura.

Se posicionan ante acciones específicas de los contendientes; pero, dejan que esos mismos contendientes ocupen los espacios que de otra manera ocuparía una izquierda con vocación de poder y menos concesiones.

martes, octubre 10, 2017

El súbdito Vargas Llosa


Por Rafael Hernández Bolívar

El domingo 8 de octubre hubo una impresionante manifestación en Barcelona. Allí se expresó el sentimiento unitario de los españoles, lo que ha dado en llamarse la mayoría silenciosa; esto es, los catalanes partidarios de conservar la integración con España que hasta ahora no habían dado cuerpo a esa posición en un gran acto de masas. Hasta aquí lo positivo del asunto.

Lo deprimente fue que quien lideró el acto fue lo peor y más atrasado de la derecha española, llevando a muchos de lo que allí asistieron a preguntarse si no se desvirtuaba el sentimiento unitario con la presencia de pancartas que daban vivas al Rey, consignas que rimaban Puigdemont con paredón, aplauso y calurosas muestras de felicitaciones a la policía que había reprimido, golpeado y arrastrado por las greñas a ciudadanos que pretendían ejercer el derecho a voto hace una semana y, sobretodo, una manifestación encabezada por Mario Vargas Llosa, Albert Rivera -politiquero sin vuelo ideológico y de pragmatismo rastrero-, ministros del gobierno de Mariano Rajoy y el jefe del Partido Popular en Cataluña, ademas de la presencia de grupos franquistas camorristas.

Vargas Llosa -súbdito del Reino de España desde hace algún tiempo- dijo que la Barcelona de hoy no tiene que ver con la ciudad de la libertad de pensamiento y la tolerancia en la que vivió en la década del sesenta; que los independentistas no le van a destruir 500 años de historia a España y que espera que el gobierno aplique toda la fuerza de la ley para liquidar el independentismo.

Estas tres ideas retratan de cuerpo entero al político troglodita. La época añorada por Vargas Llosa es el tiempo de la dictadura franquista. Defiende el período colonial (en 500 años de historia está incluida la colonia de los países latinoamericanos) y privilegia, antes que el diálogo y el entendimiento, la aplicación implacable de la ley, lo que supone avalar la reciente actuación violenta y desmedida de la policía española.

miércoles, septiembre 27, 2017

Energúmenos en acción


Por Rafael Hernández Bolívar

La Real Academia Española de la Lengua precisa la definición de la palabra energúmeno en términos de “persona poseída del demonio” y “persona furiosa, alborotada”. La oposición ultra venezolana de los últimos años ha querido con su ya típica conducta troglodita darle cuerpo al concepto y perfilar sus contornos específicos. Quizás explicada esa pretensión por el sentido griego de energúmeno: “influido por un mal espíritu”.

Hasta hace poco se reservaba este término para quien poseído transitoriamente de la rabia o presa de un ataque de cólera perdía el control de sí mismo y de sus actos. O bien para personas que ante las situaciones de tensión o conflicto tendían a reaccionar con insolencia o violencia. Pero en el aporte de la ultraderecha criolla hay elementos adicionales: la planificación y la inducción.

Es decir, se ha perdido la espontaneidad que podría bañar de cierta indulgencia o por lo menos una equilibrada comprensión ante una explosión de rabia debido a un hecho manifiestamente injusto o abusivo, o que se suponga como tal. Ahora la conducta energúmena es premeditada, planificada, escenificada y ejecutada en el momento oportuno.

Con el guión aprendido y dotados de los recursos indispensables (infaltable el celular con los números telefónicos de los medios correligionarios y con capacidad para grabar videos, alguien que maneje el equipo y algunos “casuales” espectadores de apoyo) salen al lugar del que se han informado o les han informado que acude algún funcionario del gobierno o un dirigente político.

Ejecutada la acción energúmena, se edita el video suprimiendo respuestas dignas del agredido o expresiones de solidaridad de quienes son sorprendidos por la salvajada. Se difunde el video a través de medios a su alcance -las redes sociales y los medios correligionarios- con la invariable presentación: ciudadano reacciona indignado ante chavista.

Tanta impostura hay en estas conductas que quienes más destacan en la labor son los actores. Virgüez sobresale hasta la ridiculez en eso de hacer de energúmeno.

martes, septiembre 12, 2017

El Papa Francisco en Venezuela


Por Rafael Hernández Bolívar

Los televidentes de la televisión en España, así como los lectores de los grandes medios impresos del mismo país, deben estar convencidos de que el Papa Francisco visitó la semana pasada a Venezuela y no a Colombia.

Todo el poder mediático insistió en vincular esa visita con la situación política de Venezuela y no con los esfuerzos realizados a favor de la paz colombiana, como era de esperarse, de acuerdo al objetivo explícito del viaje y a las grandes dificultades que conlleva ese complejo proceso de diálogo y de acuerdos.

Desde el mismo momento del arribo del Papa Francisco a Bogotá la televisión procuró centrar la atención en una agenda particular. Reseñó la audacia de un niño venezolano que se acercó y regaló el tricolor nacional al Papa. Por supuesto, el niño recitó en entrevista “oportuna” lo que periodistas, padres o curas manipuladores le habían hecho memorizar: le pidió al Sumo Pontífice para que hubiese medicinas y comida y para que “Venezuela fuese libre”. ¡Ya no hay capacidad para asombrarse del irrespeto y del abuso hacia un niño mostrados por este periodismo!

En las grandes misas y concentraciones de los días siguientes, al concluir las palabras del Papa, los reporteros salían solícitos a entrevistar a los venezolanos presentes; no para recoger el impacto del mensaje papal sino para que expresaran angustias y deseos sobre la situación de nuestro país.

Los medios impresos, esperanzados por los bulos de la oposición criolla, auguraban un encuentro del Papa Francisco con la jerarquía eclesiástica venezolana para conformar una posición condenatoria al Presidente Maduro.

Se quedaron con los crespos hechos. La ecuanimidad del Papa, su sentido de justicia y su firmeza en su prédica de la paz y del diálogo no permitió que sus palabras fuesen manipuladas por la extrema derecha en contra del pueblo y el gobierno de Venezuela. Una oposición que sólo respira con lo que le viene de afuera no logra músculos ni fuerza para ser una alterativa real de poder medianamente respetable.

martes, agosto 29, 2017

“¿Resistencia? ¡Resistencia la nuestra!”


Por Rafael Hernández Bolívar

Tal pregunta y tal respuesta deben cruzar por el pensamiento del Presidente Maduro cada vez que escucha a la oposición conspiradora utilizar la palabra ‘resistencia” en los discursos con que ella pretende justificar su conducta antinacional y antidemocrática. Es la misma sensación que tenemos la mayoría de los venezolanos cuando se pretende arropar con esta palabra tantos desmanes sufridos como pago oneroso e injusto en la defensa de la democracia y del aliento del sueño socialista.

Han intentado todo. Durante dieciocho años los EEUU y sus secuaces criollos han recurrido al paro petrolero, al paro general, al golpe de Estado de brevísima duración, a huelgas, a manifestaciones callejeras, a guarimbas, a las navidades tristes, a La Salida, al asesinato, a la quema de seres humanos, al sabotaje económico, a la conspiración financiera, etc., y a todo lo que puede generar una mente obsesionada por el poder de clase que no le importa la gente, los ciudadanos, el país, las instituciones.

No obstante hay constantes que signan el comportamiento político de esa oposición: La mentira, el engaño, la manipulación, el irrespeto a los principios democráticos y, sobre todo, la presencia permanente de intereses trasnacionales en el asesoramiento, financiación y apoyo mediático de ese comportamiento. ¡Gran capacidad de resistencia tienen el gobierno y el pueblo venezolanos para soportar estoicamente dieciocho años de hostilidad abierta de una maquinaria descomunal, sin cortapisas morales y sin respeto por el derecho a la autodeterminación de los pueblos! Resistencia, esta sí, ¡por la paz, por la convivencia, por el estado de derecho y por la democracia!

Además de la ausencia de razones loables, la oposición la hunde su descaro, el desparpajo con que exhibe sus traiciones y el cinismo en su entrega al imperialismo. ¡Ya ni se necesitan argumentos para demostrar la guerra económica, la dependencia rastrera de las directrices yanquis o el irrespeto que tienen por los venezolanos o las leyes!

martes, agosto 15, 2017

Antídoto para el fascismo


Por Rafael Hernández Bolívar

Los fascistas han quedado desnudos. Sus vergüenzas al aire muestran la crueldad, la mentira y el odio con que alimentan la conducta antidemocrática e irracional de su actuación política. 

En Venezuela nadie niega el derecho que tiene la oposición de cuestionar la Revolución Bolivariana, de combatir las decisiones del gobierno manifestando sus criterios y sus ideas o a través de manifestaciones de calle; a pedir la renuncia del Presidente de la República o, incluso, a impulsar el revocatorio del mandato presidencial. 

Todo esto está contemplado en nuestra Constitución y leyes de la República. Basta con cumplir los procedimientos previstos para ejercer pacíficamente esos derechos. Basta con reconocer y respetar las instituciones y autoridades que tienen la responsabilidad de garantizar su libre ejercicio por parte de los ciudadanos.

Realizar estas acciones no significa que lleven la razón en sus reclamos y exigencias ni que sus pretensiones sean satisfechas. Para ello necesitan una condición indispensable: El apoyo de las grandes mayorías del pueblo.

No son mayoría porque no tienen la razón; porque sus líderes son irresponsables e incoherentes en sus propuestas; porque han puesto como orientación de sus luchas políticas el interés del imperialismo gringo y, por si fuera poco, porque su conducta está marcada por el fascismo: Desprecio por quienes piensan distinto, imposición de la violencia y el odio como medios de lucha política, llegando hasta la crueldad y el asesinato.

El gobierno de Nicolás Maduro ha puesto en marcha el antídoto natural contra el fascismo: ¡más democracia! Convoca a la Asamblea Nacional Constituyente y el ciudadano en elecciones libres, universales y transparentes escoge sus integrantes. A su vez, la ANC pone orden en los poderes díscolos; ratifica en sus funciones al Presidente de la República y al CNE, conservando con este último, una conducta claramente democrática: ratificando al representante de la oposición.
Transitamos el camino de la paz.

martes, agosto 01, 2017

No es fácil


Por Rafael Hernández Bolívar

La situación política del país es difícil hoy. También es verdad que el pueblo en revolución ha asumido con decisión y esperanza los grandes retos necesarios para cambiar esa realidad.

Toda la derecha nacional e internacional, en “santa alianza”, enfilan sus baterías antidemocráticas contra Venezuela, contra su gobierno y contra sus ciudadanos. De manera descarada, pertinaz e inmoral los poderosos medios de comunicación en manos de los intereses imperialistas mienten sobre el país e invisibilizan los esfuerzos de la mayoría de los venezolanos por la construcción de la paz, por el fortalecimiento de la democracia o por la superación de las dificultades económicas. En sus “informaciones” privilegian las acciones criminales de sicarios contra los ciudadanos a quienes secuestran en sus casas impidiendo su derecho a la libre circulación, o al ejercicio del voto. Sicarios que no dudan en ejecutar horribles asesinatos contra personas que piensan diferente o que ejercen su deber de funcionarios públicos. Son acciones terroristas para fracturar la unidad del pueblo, para quebrar su moral y su voluntad de lucha, para usurpar su poder soberano y liquidar la esperanza de Revolución en Latinoamérica y el Caribe.

El Presidente Nicolás Maduro ha actuado con gran talento político ante la arremetida despiadada y fascistoide de la reacción criolla y foránea. Tendió puentes para el diálogo, respondió a las agresiones terroristas con firmeza, a la vez que con apego escrupuloso al respeto de los derechos humanos, enfrentó la conspiración denunciando en los grandes foros internacionales su motivación y desenmascarando a los cipayos del imperialismo gringo.

Pero, sin duda, su mayor acierto ha sido la convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente, pues con ello ha restituido la palabra al pueblo soberano, quien debe decidir sobre los grandes conflictos nacionales, sobre la necesaria integración del Estado, sobre los mecanismos de control y de aislamiento a los terroristas y sobre la consolidación de la paz y a la democracia.

martes, julio 18, 2017

Ahórrese las demás


Por Rafael Hernández Bolívar



Preguntó el Obispo: “Cura, ¿por qué no suenan las campanas?” Éste respondió: “Por cinco razones, señor. La primera es que en la parroquia no tenemos campanas. La segunda...” “Entonces, -atajó el obispo- ¡ahórrese las otras cuatro!”.

El cuento lo echó Luis Herrera. Quizás pretendía ilustrar el principio de razón suficiente para comprender cómo algunas situaciones hacen innecesarias otras razones que distraen y no explican el asunto fundamental. 

El chiste podría explicarnos el comportamiento antidemocrático, destructivo y antipatriótico de la oposición golpista de Venezuela. Hay abundantes elementos de juicio que dan cuenta de la sin razón de sus acciones contra la tranquilidad ciudadana, contra los servicios y recursos básicos de los venezolanos y contra las instituciones y las leyes del país, etc.

No cree en la democracia y por ello desconoce las decisiones de la mayoría, hace fraude con absoluto descaro, distorsiona y corrompe las instituciones a las que arriba y asume con absoluto desparpajo representaciones y poderes que el pueblo no le ha delegado. No le importa el futuro de los venezolanos y obnubilada por sus intereses inmediatos no piensa que los daños que provoca en la infraestructura de servicios del país, en sus recursos, en la educación de los jóvenes, con la siembra del odio y con la destrucción de las instituciones serán rémoras terribles que habrán de asumirse mañana. Uno también podría decir que la oposición golpista es sanguinaria y cobarde, no sólo por las muertes que provoca o ejecuta, sino también por inducir a jóvenes adolescentes a realizar actos terroristas y, por impericia en el uso de armas letales, se causen daño o mueran. 

Sin embargo, la razón que palidece las demás, es que esta oposición tiene vendidos su corazón, sus intereses y su cabeza al imperialismo norteamericano y de nuestro país no le interesa ni su gente, ni su democracia, ni su futuro. Hoy celebran las bravuconadas de Trump y su éxtasis es que las amenazas se conviertan en realidad. El pueblo, no obstante, se encargará de poner las cosas en su lugar.